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日志


9月25日

VALORES FAMILIARES

¡¡FAMILIA SÍ, MATRIMONIO NO!!

¿Qué tal les suena esto para una pancarta en una manifestación contra el matrimonio? Me recuerda a aquel slogan de los librepensadores y ateos de algunos países europeos, que se atrevieron a decir y a escribir: “Probablemente Dios no existe, no te preocupes, goza de la vida”.

En un mundo donde se proclama la libertad de expresión, nos damos mejor cuenta de cómo se realiza un antiguo dicho: “a falta de razones,  gritos”, porque eso es lo que dan a entender pancartas y manifiestos de ese tenor.

Decir que porque “probablemente” Dios no existe, podemos vivir sin preocupaciones, es una forma de querer engañar públicamente a quienes tengan poca capacidad de pensar. Y digo “querer engañar”, puesto que hace falta muy poco IQ (cociente intelectual) para ver la contradicción que existe en esa afirmación. En otras palabras, si un ateo no es capaz de asegurarme que no existe Dios, cómo se atreve a decirme que viva sin preocuparme, porque si después de todo, resulta que sí existe, se me “cae el pelo”.

Y ¿qué tal la lógica de quienes defienden la familia, pues no quieren que sus padres se separen, pero ellos no quieren casarse ni ante la autoridad civil ni eclesiástica, sino vivir juntos mientras les “caliente el amor”?

Esta es la lógica de muchos, muchos de nuestros jóvenes en casi todos los países occidentales de Europa y América, sobre todo de las zonas urbanas. Para ellos hacer un contrato ante una autoridad por el que se comprometen a vivir juntos por un número de años o por toda la vida es poco menos que contra la libertad y los derechos humanos. Pero ellos no se dan cuenta de que la razón principal de pensar así es que son fruto de matrimonios rotos, disfuncionales, y que heredan, más que  en su mente, en sus agallas, lo que ya han vivido.

Por ello, se impone que quienes creemos en la familia, creamos en las instituciones que la fundamentan . Y entre ellas no podemos menos de incluir el matrimonio. La forma de contraer el matrimonio será diversa según las culturas y países, pero llevará consigo un signo de compromiso, aunque éste sea un simple “sí”, por medio del cual los interesados  se dicen que quieren vivir juntos. ¿Por cuánto tiempo? Yo supongo que en la mayoría de los casos será indefinidamente, ya que si se aman no es mínimamente normal que estén pensando en separarse en cualquier momento. Incluso me atrevería a decir que algunas de estas personas que se casan con el mínimo de las estructuras, lo hacen por una inseguridad existencial, visceral y afectiva, que no quieren reconocer y que la disimulan o intentan disimularla rechazando los compromisos legales, para los que ellos no están capacitados.

Por ello, yo quiero decir en estas líneas que quien cree en la familia, en su familia, o añora haber tenido una familia como la que envidia de sus amigos, también tiene que aceptar que cree en el matrimonio, pues sin una forma de matrimonio la familia no puede subsistir.

Esto incluye que, por una parte, toda autoridad civil, que facilita el divorcio hasta el ridículo, desconociendo que el matrimonio se hizo de común acuerdo entre dos personas, está atentando contra la propia sociedad, a la que se ha comprometido a servir. Si el matrimonio se contrajo entre dos, cómo se puede conceder el divorcio porque sólo una parte lo quiere, incluso por razones banales.

Por ello, nosotros los que creemos en la familia, en la sociedad civil y en la sociedad religiosa, los que creemos en la vida, en la convivencia humana, en la amistad y en la solidaridad, tenemos la tarea ineludible de defender el matrimonio de acuerdo a  la ley natural, a la ley civil de los países e inclusive de acuerdo a las leyes del grupo religioso al que pertenecemos . Más aún, quienes creemos en la familia cristiana, tenemos la misión sagrada de defender el matrimonio eclesiástico; misión sagrada porque el mundo necesita de testimonios sensibles e irrefutables de que el amor, la vida, la felicidad, la realización personal tienen como fuente original a Dios. Y Dios instituyó, desde el inicio de la historia, la familia como el instrumento y vehículo natural de todas esas gracias y experiencias,  que todos añoramos.

Es la Iglesia, instituida por Cristo, la que tiene los mejores medios para fomentar y promover esta institución familiar. Medios de doctrina, medios de instituciones y medios de gracia divina. ¡Cuántos matrimonios, que ya estaban a la deriva en el mar de los años, han encontrado de nuevo el rumbo cuando han descubierto el sentido, el valor y la riqueza del sacramento del matrimonio cristiano!

Por lo tanto y en conclusión: “familia sí, matrimonio sí" 

 

 

7月1日

VALORES FAMILIARES

Creo en el amor

 

Hace algunos años, en la famosa vía de alta velocidad de la ciudad de México, llamada Periférico, donde abundan los anuncios comerciales, me llamó la atención uno de esos grandes páneles con la imagen de una joven mamá con su niño en brazos. Debajo de la imagen estaba esta frase: “El amor se aprende”.

 

El credo de la familia incluye necesariamente el amor, porque esa fue la base y razón de ser de toda familia bien establecida: el amor entre dos jóvenes, hombre y mujer, que dieron origen a una nueva familia por el sacramento del matrimonio.

 

El credo de la familia incluye necesariamente creer en el amor porque el amor sin igual de una mujer madre fue infundiendo en cada uno de nosotros la vida. Una vida amasada en el amor, una vida motivada por el amor, una vida alimentada con amor, una vida aprendida en el amor, esa es la vida que cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, recibimos de nuestra familia.

 

Hace algunos meses me contaba una amiga que cuando se casó no estaba muy enamorada de quien hoy es su esposo; eran amigos, que se habían conocido de siempre, pero ella tenía la seguridad de que con el tiempo aprenderían a amarse. Y así lo constata después de sus 20 años de matrimonio, y así lo constatamos quienes los conocemos. Y ese amor lo han sabido comunicar a sus tres hijos de palabra y con la vida. Es una de esas familias que despiertan la esperanza de que, en medio del espectáculo de tantas familias divididas y desbaratadas, la familia siga siendo la escuela y el taller del amor.

 

Por ello, no sólo al ver a María y a José, acogiendo con amor indecible a su niño en Belén sino conociendo a muchas familias católicas, me da mucha alegría decir: “creo en el amor”. Mientras tengamos familias formadas por amor, unidas en el amor, conservadas en el amor, podremos decir que creemos en el amor, que creemos en los milagros del amor.

 

Bendito seas, Señor, por el amor que nos has dado en nuestra familia, por el amor que hemos aprendido en nuestra familia. Por eso, porque creo en el amor, creo en la familia.

5月19日

Valores familiares

 Creo en la unidad

 

Al pensar en este tema aplicado a la familia, me acuerdo de un canto de los scouts, que dice: ¡Qué bien! Todos unidos/mano con mano en el luchar./¡Qué bien! todos hermanos/en el sufrir y en el gozar. Y con estas palabras, se está diciendo que la unidad entre quienes nos queremos, sea por amistad o por sangre, marca la diferencia en la vida. Tanto en el luchar como en el ganar, tanto en el sufrir como en el gozar, siempre, estar unidos es la fórmula para que podamos decir: “”qué bien nos sentimos”. Ah, pues también hay un famoso salmo que comienza así:¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!” (S. 133)

 

Si bien leemos en la Biblia que “no es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2,18), el dicho popular nos ha enseñado, sin embargo, que es mejor estar sólo que mal acompañado; en otras palabras, la felicidad no se encuentra por estar acompañados sino  estando unidos, en la armonía con quienes están en nuestro derredor.

 

Recuerdo a aquel hombre cabizbajo y entrado en años, que, a la pregunta de mi padre de “¿qué tal?”, respondió: “sólo en compañía”. Vivía con su esposa, pero no se trataban, ni siquiera se hablaban. Estaban juntos, pero no unidos.

 

Y una de las paradojas de la actual globalización es la de darnos la oportunidad estar “conectados” y separados;  nos asemeja y nos enajena, nos conecta y nos aísla.

 

Y qué decir de esas casas que han pasado de ser hogar a ser hotel. Casas en las que se reúne la familia para descansar, para comer, para pasar la noche, para satisfacer unas necesidades físicas como cualquier inquilino de hotel. Viven bajo un mismo techo pero no comparten tiempo, inquietudes, recursos o ideales.

 

 Por ello, para mí, decir que creo en la familia es decir que creo en la unidad, pues sin ella ese grupo de personas no es familia. Creo en la unidad de un ideal compartido: la felicidad de cada uno; creo en la unidad de unos medios: la convivencia, el cariño, la colaboración; creo en la unidad de unas metas: la realización de cada uno; creo en la unión que se hace fuerza: el amor, del que Dios es la fuente inagotable. 

3月23日

CREDO FAMILIAR

 Creo en el respeto

 

Hace unos meses tuvimos una semana de pláticas sobre la familia en la parroquia y uno de los temas era “Quién respeta a quien en la familia”. Creo que el título de la plática es muy sugestivo para responder a la realidad social y familiar actual, en la que nos hemos hecho muy sensibles al respeto. En la última mitad del siglo XX se aprobaron los derechos del niño, reconocidos por la ONU en 1959,  también los derechos de los indígenas, reconocidos el año 2007, etc. Y hablar de derechos incluye hablar de respeto. A cada derecho de una  persona o de un grupo humano corresponde el deber de respetarlos por parte de los demás.

 

El respeto está fundamentado en la dignidad de la persona, que básicamente es la misma para todos los seres humanos, y está fundamentado también en las necesidades de cada grupo humano, como pueden ser los niños, los ancianos, los trabajadores, etc.

 

Concretamente en la familia, nos hemos acostumbrado a hablar del respeto de los hijos hacia los padres, de los alumnos a sus maestros, de los pequeños a los mayores, y así sucesivamente. Hasta hace pocas décadas hemos comenzado a entender que el respeto no es derecho exclusivo de algunas personas ni de algunos grupos humanos, sino que es inherente a todos los seres creados y a la naturaleza en general.

 

Debemos decir que la exigencia básica del amor es el respeto. Si la base y condición básica de la institución familiar es el amor entre sus miembros, se sigue que también el respeto es una exigencia de las relaciones familiares.

 

Y el respeto es ante todo permitir a cada uno desarrollarse y realizarse según su condición humana  y sus necesidades, se trate de niños o adultos, de hombres o de mujeres, de hijos y padres. Toda la prepotencia ejercida por los padres sobre sus hijos, de los esposos sobre las esposas, de los ancianos sobre los jóvenes o el menosprecio de los jóvenes hacia los mayores, va en contra del respeto que unos y otros se merecen mutuamente.

 

Por ello, respondiendo a la pregunta “quién respeta a quién en la familia”, debemos decir que todos se respetan o deben respetarse mutuamente, teniendo en cuenta la dignidad y las necesidades que cada uno tenga.

3月10日

VALORES FAMILIARES

Creo en el diálogo

 

De la sociabilidad del ser humano brota espontáneamente el diálogo. Del respeto mutuo que los miembros de la familia se deben, surge la necesidad del diálogo. De la conciencia de que  nadie tiene toda la verdad, dialogar es la oportunidad de enriquecernos con la verdad del otro.

Tanto en ámbitos civiles y políticos como en los familiares y religiosos hemos pecado bastante contra esta actitud básica de la convivencia humana, que es el diálogo. Pero, podríamos preguntarnos por qué se nos dificulta dialogar, incluso con amigos y familiares, entre padre e hijos, entre esposos. Y una primera razón que se me ocurre es: por nuestra conciencia individualista, nuestro orgullo, nuestra autosuficiencia.

Pero si en la familia los padres quieren lo mejor para sus hijos, si en la sociedad los gobernantes quieren servir a sus ciudadanos, si en la Iglesia los ministros quieren ser los servidores de sus fieles, ¿por qué se nos dificulta el diálogo? Y la respuesta, aunque pueda ser temeraria, se me hace también  bastante fácil: usamos esas posiciones de autoridad como plataformas donde proyectar nuestra autoestima, usamos la oportunidad de servir para satisfacer nuestros vacíos, usamos la posición familiar de ser padres para llenar unas necesidades de autorealización.

Y por estas y otras razones, el diálogo, a los diversos niveles de la vida humana, parece utopía, es un reto y es una tarea, que no podemos dejar para mañana, ya que en ello se juega mucho de lo que queremos hacer para tener una sociedad más justa, para que la Iglesia sea más evangélica y para la felicidad de nuestras familias.

Dialogar es compartir, compartir  ideas, planes, sentimientos; es compartir con libertad porque sabemos que vamos a ser escuchados; y al compartir corresponde escuchar lo que el otro piensa, siente o quiere  sin  juzgarlo, pero también sin imponer nada de lo que yo pienso, siento o quiero; de esta forma, tanto el que habla como el que escucha pueden enriquecerse quizá sin darse cuenta, porque el diálogo fomenta la amistad, enriquece la convivencia, fortalece las relaciones interpersonales.

Y qué mejor lugar para practicar esta forma de convivencia, de amistad y de relaciones interpersonales que la familia. La familia es el taller por excelencia del diálogo: dos comparten su amor y su vida y con el tiempo, casi como algo normal, el diálogo incluye a un tercero, el primer hijo, a un cuarto y así sucesivamente a todos los que vayan sumándose al círculo familiar. Por ello, creer en la familia es creer en el diálogo. 

2月2日

EMF - RESUMEN DE HECHOS Y DICHOS

EL EMF2009, YA SE TUVO... 2ª PARTE
 

CELEBRACIONES

Las principales: “Encuentro festivo testimonial” en el atrio de la Basílica de Guadalupe, el sábado tarde, en el que se dieron catequesis sobre la familia, testimonios de vida familiar y cristiana y se hizo oración por la familia. Fue presidido por el Delegado oficial del Papa para el Encuentro Cardenal Tarsicio Bertone, el Cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la familia, el Card. Primado de México Norberto Rivera.

Bajo la misma presidencia jerárquica se tuvo la Eucaristía de Clausura en el mismo atrio de la Basílica, el domingo día 18 a las 9:00 de la mañana. En esta ocasión el Papa Benedicto XVI tuvo una intervención televisiva en directo en la que dio sus puntos de vista doctrinales y pastorales sobre el tema inspirador del Encuentro.

 

PUNTOS DE DOCTRINA Y DE PASTORAL

Podríamos hacer un resumen de puntos doctrinales y de directrices pastorales con titulares que nos ha ofrecido la prensa católica en estos días del Encuentro. A saber:

-          La familia tiene futuro;

-          Coinciden la Iglesia y la Presidencia de México en destacar el valor de la familia;

-          Los Obispos preocupados por las familias;

-          El mayor aliado de las familias hoy en día es Aquel que las creó;

-          La visión de un mundo sin Dios es la amenaza de la familia;

-          La familia somos todos;

-          Evitemos el divorcio del corazón;

-          Lamentable el poco valor que se da a la mujer en la vida familiar;

-          Hay que recuperar la sacralidad de la sexualidad;

-          Divorcio y pornografía lastiman a las familias;

-          No hay que confundir bienestar familiar con felicidad;

-          El valor de la vida humana se aprende en la familia;

-          Es insuficiente el acceso a leyes internacionales para salvaguardar las familias;

-          Movimientos a favor de la familia suman fuerzas;

-          Los medios de comunicación social se hacen “escuela” de nuestros jóvenes y provoca confusión de valores en la sociedad y en las familias;

-          Hay que promover la castidad para generar energía espiritual en los jóvenes;

-          Otra amenaza de la familia es nuestra desorientación;

-          Necesidad de cultivar los lazos familiares;

-          Derecho de los padres de elegir la educación religiosa de sus hijos;

-          Los católicos deben ser valientes a la hora de hablar y defender los derechos inherentes a la familia y juntos deben luchar para que se respeten;

-          Amenaza una cultura de la muerte a través  del aborto y la reducción de la natalidad;

-          En África la miseria encabeza los problemas de la familia;

-          Responsabilidad de la familia en la justicia y la paz del mundo de hoy.

 

1月28日

EL EMF 2009, YA SE TUVO... 1ª Parte

El encuentro mundial de las familias (EMF 2009)

 

Este acontecimiento, único en la historia de la Iglesia en México, nos dio la oportunidad de ver y oír cómo la Iglesia, a través de miles de  católicos comprometidos, está trabajando por los derechos humanos y espirituales de las familias.

 

CONGRESO TEOLÓGICO

I. En las conferencias, que se pronunciaron durante la mañana de los tres días (14-16 de enero), pudimos escuchar la proclamación de estos valores, mientras que en las comunicaciones y experiencias que se daban en las tarde pudimos ver los proyectos y trabajos que se llevan a cabo para que estos valores prevalezcan en la vida familiar.

 

Los temas más relevantes a nivel doctrinal fueron los siguientes:

1.      Las relaciones y valores familiares según la biblia.

2.      ¿Cuáles son los valores por descubrir y redescubrir?

3.      La familia y el valor de la vida humana.

4.      La familia y la sexualidad.

5.      La familia y los medios de comunicación.

6.      La familia y las virtudes sociales.

7.      La vocación educadora de la familia.

8.      Requisitos de la familia que forma.

9.      Familia y solidaridad.

10.  Familia, justicia y paz.

 

Sería muy extenso dar siquiera un resumen de los puntos doctrinales de cada tema. Estos se publicarán en breve en libros y revistas. Mientras están al alcance de quienes pueden usar internet en el portal www.zenit.org ó en www.catholic.net

 

II. Comunicaciones de proyectos y experiencias a favor de la familia.

En este apartado queremos mencionar una serie de agencias eclesiales y movimientos eclesiales, comprometidos en la pastoral familiar. Entre ellos, en México contamos con los siguientes:

Regnum Christi, asociación de laicos, padres de familia, dirigidos por la congregación religiosa de los Legionarios de Cristo.

Camino neocatecumenal, que abarca la renovación – conversión profunda de los cristianos, que renueva toda la familia.

Focolares o movimiento focolare, que trata de renovar la sociedad, la Iglesia y la familia desde la dimensión comunitaria y de hogar.

Schönstat: movimiento que, inspirado por el calor humano y la inspiración espiritual de la Virgen María, renueva los matrimonios y las familias.

Movimiento familiar cristiano: que trabaja sobre todo en la renovación de los matrimonios con una fuerte espiritualidad matrimonial familiar.

La Renovación carismática.

La familia educadora en la fe.

Encuentros matrimoniales.

Además de estos grupos y movimientos, se presentaron otros que trabajan a niveles de organización de proyectos y organizaciones familiares, como: Red Familia, en México; C-Fam en Estados Unidos; Foros español de la Familia; Instituto de política familiar, también en España; World  Prayer for Life; Día de la familia.

Finalmente, un representante de cada continente, dos del americano (norte y sur), expusieron una visión global de la familia como formadora en valores humanos y cristianos.

 

12月16日

EMF ENERO 2009 - MÉXICO

México está en la mira de la Iglesia. Del 13 al 18 de este mes de Enero católicos de muchos países se van a reunir aquí para reflexionar, orar y celebrar el gran misterio de amor y de vida que es la familia.

 

El lema de este encuentro: “La familia formadora en los valores humanos y cristianos”, nos está sugiriendo que la esperanza de la sociedad y de la Iglesia está en las familias.

 

En esta empresa todas las agencias civiles y religiosas nos debemos unir para tener esa sociedad, esa comunidad humana, que todos queremos y necesitamos para vivir en paz, gozando de nuestros derechos básicos.

                                     

No es necesario ser miembro de una iglesia o confesión religiosa para creer en valores tales como el respeto, la vida, la solidaridad, el amor, la responsabilidad, la obediencia, la tolerancia, la paz, la justicia, el matrimonio. De estos valores depende el futuro y bienestar de la humanidad y de cualquier país o comunidad humana.

 

La Iglesia católica quiere dar su aportación a esa causa a través de este encuentro mundial, en el que vamos a reflexionar y tomar conciencia de nuestra parte en procurar estos valores, como forma normal y espontanea de la conducta de los hijos y de los ciudadanos en general.

 

4月28日

EMF 2009

¿Sabes que el próximo año, concretamente, del 16 al 18 de enero se celebrará el encuentro mundial de la familias en México, D.F.? ¿Quieres ssaber sobre el mismo? Puedes ir al protal: www.emf2009.com
Merece la pena dedicar a un tiempo a leer el material que se nos ofrece allí en relación a la familia cristiana, la grandeza de su ser y su misión en el mundo de hoy. Allí verá también el icono que inspira el encuentro y el logo, que lo identifica.
 
11月19日

La semilla del amor

Parábola de una semilla – Mateo 13, 3-8

Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta.

 

Con esta parábola se abre el discurso parabólico del evangelio de san Mateo. Por ello, tiene una valor y significado especial para entender el misterio de nuestro llamado o vocación a participar del Reino de los cielos, cada uno según el plan de Dios.

 

En este contexto, esta parábola nos está diciendo que Dios ha derramado sus gracias a manos llenas sobre toda clase de personas para poder conseguir sus metas. Esto nos explica que el matrimonio es la vocación más aceptada por el ser humano. Dios ha sembrado la semilla del amor en todos los corazones humanos, no importa el temperamento o carácter que tenga cada uno. Sin embargo, ese amor hay que cultivarlo y hay que saber cultivarlo. Alguien ha dicho que el amor es un arte. Y es que hay corazones con distintas capacidades y defectos, de ahí que estén más o menos capacitados para que el amor germine, crezca y produzca sus frutos en la convivencia y vida matrimonial.

 

Sin embargo, cada uno de estos terrenos en los que se siembra la semilla tiene sus desventajas y dificultades para producir buena cosecha, exceptuada la tierra buena. Ello es una advertencia y guía  para asegurar la buena cosecha, el éxito en la vida matrimonial.

 

Si nos referimos a la semilla que cayó en el camino, pensamos a aquellas parejas que van al matrimonio sin ponderar y entender adecuadamente la vida con la que se van a comprometer. Pensamos en tantas parejas que aguantan el tener que atender a un cursillo prematrimonial, pues piensan que lo importante para que su matrimonio funcione es que se aman.

 

Si nos referimos a la semilla que cayó entre piedras, que casi no pudo echar raíces y luego se secó, pensamos en aquellas parejas que no tuvieron una preparación y madurez adecuadas para el matrimonio y cuando surgen los retos de la vida se desaniman y lo dejan todo, como se dice comúnmente: “por la paz”, es decir, por no complocarse la vida, por cobardía.

 

Si nos referimos a la semilla que cayó entre abrojos o malas hierbas, pensamos en aquellas personas que no son conscientes de sus propias limitaciones personales, de sus fallas, y, por tanto, no hacen nada por corregirse o eliminar, antes de ir al matrimonio, aquellas actitudes que van a impedir una buena relación de pareja; pensamos, por ejemplo, en el orgullo, en el egoísmo, en el machismo, en vicios como el alcohol, la droga o algún deporte, en el apego a la propia familia o a los amigos de juventud.

10月19日

¿Quién ha de educar a los hijos?

 Seguramente que a ningún padre o madre de familia le gustará que le digan: "¡Qué hijos tan maleducados tienes!" Y seguramente que nadie diría: "no, es que la verdad traté de no educarlos...". Y ¿quién los maleducó?, podríamos seguir preguntando. Puede haber algún super hombre o super mujer que se pueda educar así mismo/a, pero la mayoría somos educados bien o mal, conducidos por el camino del bien o del mal, por propios o ajenos. Y ¿quién se sentirá tranquilo al dejar que algún extraño eduque a sus hijos?
 
Creo que esto nos pone de relieve que la educación de los hijos, en una u otra forma, es un privilegio de los propios padres; y este privilegio se cumple en compartir con ellos los valores de la vida, en cualquier dimensión donde se piense que pueden encontrar un camino  a la felicidad. Algunos padres de familia se sienten incapaces de educar a sus hijos adecuadamente y se los confían a una institución educativa, laica o religiosa; otros dan prioridad a una educación teórica o doctrinal, otros a la educación práctica de la vida, en convivir con ellos, ser sus amigos. Según los principios o valores que dan sentido a la vida de los padres, los educan en una u otra forma, en una u otra dirección.
 
Leía hoy en una revista que "el Presidente de Francia, Nicholas Sarkozy, dirigió una carta a los maestros del país, en la que les pide formar parte de un "renacimiento" educativo, que no deje a la religión en la puerta de las escuelas. Sarkozy, que se declara católico, ha pedido reflexionar sobre la grave responsabilidad en "guiar y proteger espíritus y sensibilidades que aún no se han formado completamente, que no han alcanzado su madurez, que están buscando, que aún son frágiles y vulnerables". Sarkozy explicó que tal renacimiento sólo sería pisible con una reforma del sistema educativo francés, que incluya "recompensar lo bueno, sancionar las faltas, cultivar la admiración por lo que es bueno, justo, verdadero y profundo". (La Verdad, Semanario diocesano de la Iglesia en Navarra)
10月18日

¿Cuándo educar a los hijos en la fe?

Éste es un tema que motiva discusiones o diferencias de parecer entre padres de familia. ¿Es bueno educar a los hijos en la propia fe o es mejor dejarlos que crezcan y elijan ellos el camino que quieran?
 
Quisiera dar una primera respuesta con palabras de Jesucristo. A través de dos breves parábolas que nos dan una opinión, que además autorizada, es razonable. Dice en el evangelio de san Mateo (13, 44-46)
 
« El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a  esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel. »
« También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas,
y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.
 
Ah, también san Lucas tiene un par de parábolas que van en la misma línea; están en el capítulo 15 de su evangelio:
« ¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido." Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión.
« O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido."
 
Los padres de familia que viven la alegría y felicidad de conocer a Jesucristo, de vivir su amor conyugal y familiar bajo el amor paterno y providente de Dios, ¿no querrán compartir con sus hijos esta forma de vida? ¿Dejarán que sus hijos busquen por su cuenta el camino de su realización personal, mirando estoicamente cómo lo hacen o cómo se equivocan, pudiéndo darles un "tip" o pudiéndoles compartir su experiencia personal?
 
¿Es una violación de la libertad de elección el compartir con otros la felicidad que yo experimento en ser sacerdote, en ser franciscano o -en el caso de los cónyuges- en vivir la vida matrimonial? ¿Será un peligro de que ellos quieran elegir lo mismo y no hagan una elección personal responsable? La respuesta es obvia. ¿Quién no se siente agradecido a quien le dijo que se había equivocado de autobús cuando, queriendo ir al D.F., había abordado el autobús a Guadalajara? O ¿quién se sentirá honrado cuando, preguntando por la calle para llegar al zócalo, al museo o a la iglesia catedral, oye que le dicen: "pues, investigue".
 
Cierto que entre una educación infantil y moralista de "haz esto porque sí, porque yo te lo mando", o "no hagas esto porque Dios te castigará", y una educación que comparte la vida y felicidad que Dios nos da o la doctrina de Jesucristo, que abre caminos a la vida y a la felicidad, hay una gran diferencia. La primera forma no es educar, la segunda sí lo es y sin duda que nadie se sentirá amenazado en su libertad sino agradecido con la verdad que se comparte.
4月29日

Valores de la familia de Nazareth

LOS VALORES DE LA FAMILIA DE NAZARETH

Oración a la Sagrada Familia Sagrada Familia de Nazareth

Enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros; enséñanos la necesidad del trabajo, de la preparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto; enséñanos lo que es la Familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén. (Pablo VI).

PRIMERA PARTE: SEGÚN LOS RELATOS DE LA INFANCIA

Lee el relato de la encarnación según Lc 1, 26-56 y Mt 1, 18-25

¿Qué se pone de relieve en estos relatos?

-       Disponibilidad ante la voluntad y plan de Dios,

-       Alabanza por las obras de Dios: Magnificat

-       Solidaridad con el prójimo: María comparte con Isabel

-       Dejar a Dios ser Dios y hombre: encarnación-anonadamiento del Verbo.

-       Prudencia y respeto en José al saber del embarazo de María.

-       Disponibilidad y Responsabilidad ante el plan de Dios.

A continuación Lucas 2, 39-52:

Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

En Nazareth hay un hogar donde se cultivan los valores:

1. Ambiente religioso de la familia, donde se cultiva la vida espiritual

2. Donde el niño crece sano de cuerpo,

3. Y creciendo en conocimientos de vida

Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. ..

4 los papás no son perfectos: el uno por el otro, el niño se les  zafa;

5 con dificultad para entender el crecimiento del niño: no se esperaban tal incidente;

6 que experimentan la angustia de acompañar el crecimiento de su hijo;

7 y el hijo que habla un lenguaje que no entienden.

8 bajó (se adaptó)-vino (comunidad)-vivía sujeto (obediencia);

9 María trata de comprender y deja que pase el tiempo;

10 todo pasa por el corazón (“Que te ame para que te conozca”);

11 Jesús crece humana y espiritualmente, ante Dios y ante ellos.

SEGUNDA PARTE: SEGÚN EL DISCURSO DEL  SANTO PADRE PABLO VI

Iglesia de la Anunciación de Nazaret
Domingo 5 de enero de 1964

1.      Nazaret es la escuela de iniciación para comprender la vida de Jesús y quién es Jesucristo

La escuela del Evangelio. Aquí se aprende observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido, tan profundo y misterioso, de aquella simplísima, humildísima, bellísima  manifestación del Hijo de Dios.

2.      Lección de silencio. Renazca en nosotros la valorización del silencio, de esta estupenda e indispensable condición del espíritu; en nosotros, aturdidos por tantos ruidos, tantos estrépitos, tantas voces de nuestra ruidosa e hipersensibilizada vida moderna. Silencio de Nazaret, enséñanos el recogimiento, la interioridad, la aptitud de prestar oídos a las buenas inspiraciones y palabras de los verdaderos maestros; enséñanos la necesidad y el valor de la preparación, del estudio, de la meditación, de la vida personal e interior, de la oración que Dios sólo ve secretamente.

Silencio interior para tener paz y escuchar a Dios;

Silencio interior para escucharse mutuamente y recibir ánimos, felicitaciones, consejos y correcciones;

Silencio exterior para convivir, dialogar, orar, descansar;

3.      Lección de vida doméstica. Enseñe Nazaret lo que es la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable; enseñe lo dulce e insustituible que es su pedagogía; enseñe lo fundamental e insuperable de su sociología.

Según estas palabras la vida doméstica incluye:

-       Comunión de amor: unión motivada por el amor que lleva a comprenderse, aceptarse, apoyarse, ayudarse;

-       Carácter sagrado: una vida doméstica inspirada por la fe, fortalecida por la celebración de la fe, encarnada en actitudes cristianas;

-       Pedagogía: donde se aprendan los principios, los valores y las formas concretas

de encarnar la fe en la vida;

-       Sociología: donde se enseñe teórica y prácticamente a relacionarse con la sociedad, a ser responsable de la sociedad, a servir a la sociedad.

 

4.      Lección de trabajo. ¡Oh Nazaret, oh casa del "Hijo del Carpintero", cómo querríamos comprender y celebrar aquí la ley severa, y redentora de la fatiga humana; recomponer aquí la conciencia de la dignidad del trabajo; recordar aquí cómo el trabajo no puede ser fin en sí mismo y cómo, cuanto más libre y alto sea, tanto lo serán, además del valor económico, los valores que tiene como fin; saludar aquí a los trabajadores de todo el mundo y señalarles su gran colega, su hermano divino, el Profeta de toda justicia para ellos, Jesucristo Nuestro Señor!

-       La responsabilidad por el trabajo,

-       La bondad  y gracia del trabajo,

-       La función social del trabajo.