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日志


11月1日

¿Santos? ¿quiénes?

UNA IGLESIA DE SANTOS

El calendario del mes de Noviembre lo abrimos con la fiesta de Todos los Santos. Por una parte, esta fiesta nos invita a recordar a muchos, que vivieron y murieron en la Iglesia el ideal evangélico de Jesucristo, sin llamar tanto la atención que llegaran a los altares, como se suele decir. Por otra parte, se nos quiere recordar que la vocación a la santidad la compartimos todos desde que somos bautizados, de manera que nuestro itinerario en este mundo nos va llevando a culminar el ideal de “ser santos e inmaculados en su presencia por el amor”, como nos dice san Pablo en su Carta a los Efesios.

 

La Iglesia nos recuerda que somos una iglesia de santos cuando en el Credo de los apóstoles decimos: “creo en la santa Iglesia católica, la comunión de los santos”, pero también nos recuerda que esta santidad se desarrolla y crece, como fue en el caso del mismo Jesús “que crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2, 52), y porque, como recuerda el mismo credo al decir: “creo en el perdón de los pecados”, somos un pueblo que camina en continua conversión. Conversión que nos lleva a una más profunda comunión con Cristo, cuya imagen estamos destinados a reproducir (Rm 8, 29).

El día de los difuntos

A PROPÓSITO DEL 2 DE NOVIEMBRE

 

Sí, a propósito de la fiesta de los fieles difuntos, que celebramos este 2 de Noviembre, es conveniente recordar algunos puntos de nuestra fe cristiana.

 

Ante todo, es interesante notar que la conmemoración de los seres queridos, ya difuntos, atrae a muchos a participar en la Misa. De hecho, hay quienes se reservan la asistencia a la Misa para la conmemoración o aniversario de algún familiar o amigo difunto o para otras ocasiones festivas familiares .

 

Ya en tiempo de san Pablo, el tema de los difuntos era preocupante para muchos; por ello él escribió:  No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él” (I Tes 4, 13-14).

 

Más allá del dolor que supone la pérdida de un ser querido, que es normal como humanos que somos, está la fe en el amor de Dios y en lo que él arriesgó por nosotros: a su propio Hijo Jesucristo. Si el mismo Jesús dijo al buen ladrón: “hoy estarán conmigo en el Paraíso”, podemos creer que nuestros difuntos no estarán indefinidamente en estado de purificación antes de pasar al cielo definitivamente.

7月17日

CRISTO MODELO DE LOS PASTORES

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO 

 

Ambientación general

Paz y bien. Hoy vamos a escuchar a Jesús que invita a los apóstoles a descansar después de haber sido enviados en misión. Cada domingo el Señor nos invita también a nosotros a sentarnos a la mesa de la Eucaristía y descansar con él, a reponer nuestras fuerzas: nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor. Con este espíritu vamos a participar hoy en la eucaristía, ya que la misión nunca se acaba y necesitamos comenzar de nuevo cada semana.

 

MONICIÓN A LA 1ª LECTURA – Jeremías 23, 1-6

El profeta habla en nombre del Señor contra los pastores que no han sido fieles a su misión y promete al pueblo darles pastores que sean según su corazón de Dios, promesa que se cumplirá en Jesús.

 

SALMO  22

Nos invita este salmo a proclamar nuestra confianza en Jesús como el buen pastor que nos cuida y nos guía a los mejores pastos para reponer nuestras fuerzas espirituales.

 

MONICIÓN A LA 2ª LECTURA – Efesios 2, 13-18

Nos presenta san Pablo a Jesús como quien ha reunido a todos los hijos de Dios, dispersos por el pecado, en un solo pueblo, reconciliándonos a unos y otros, a judíos y paganos.

 

MONICIÓN AL EVANGELIO – Marcos 6, 30-34

Vemos a Jesús en este pasaje evangélico entre la atención a los apóstoles, que llegan de la misión y necesitan renovarse y la multitud de gente que lo busca “como ovejas sin pastor”.

 

REFLEXION HOMILÉTICA

La vida de la Iglesia es la de la comunidad que acoge a todos los hijos de Dios, cercanos y lejanos, por medio de sus pastores.

Quienes son llamados a desempeñar este servicio de pastoreo en la Iglesia tienen un modelo e inspiración que es Cristo, lleno de compasión y solicitud por quienes lo buscan.

La vida de la Iglesia es esta tarea, en la que todos hemos de colaborar de alguna forma, según nuestro estado de vida, para hacer de ella el nuevo pueblo de Dios, donde todos encuentren su lugar para desarrollarse según su vocación.

 

PRECES DE LOS FIELES

Conscientes de la responsabilidad que pesa sobre nosotros de corresponder a la obra redentora de Jesús para hacer de nosotros el pueblo de Dios, hagamos oración.

 

Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

-Que todos los miembros de la Jerarquía de la Iglesia reproduzcan la imagen de Cristo el buen pastor en su servicio a los necesitados. Oremos.

-Que todos los que tienen autoridad en la sociedad sean solícitos del bienestar, de la paz y de la justicia de sus ciudadanos. Oremos.

-Que todos los que se sienten extraviados y alejados de Dios, de su familia, de su comunidad humana o eclesial, escuchen la voz solícita del mismo, que los invita a volver a la casa del Padre. Oremos.

-Que todos nosotros nos sintamos colaboradores de Dios en este plan de reconciliación y unión de toda la humanidad. Oremos.

 

Padre, bueno y compasivo, acoge estas oraciones que te presentamos plenamente confiados en tu benevolencia hacia todos. Por Cristo N. Señor. Amén.

 

Monición de envío

Después de renovarnos espiritualmente con este banquete eucarístico, volvamos a nuestra vida con el deseo de ser instrumentos del amor de Dios hacia todos, especialmente hacia los más alejados.

7月11日

Llamados a ser para hacer

En  este domingo XV del tiempo ordinario, el tema base de la celebración de la Misa es la Misión de los Doce. Así lo expresa San MArcos: "Llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos..."
En este estilo breve del evangelio de san Marcos se nos expresa claramente que el llamado de Jesús a sus doce apóstoles -la vocación- está unido directamente con la misión o tarea a realizar. El QUÉ está unido al PARA QUÉ. El "qué" de la vocación está en función del "para qué" de la misión.
Con esto quiero subrayar que todo cristiano que entienda que la razón intrínseca de su vida de creyente es el llamado de Dios en la Iglesia ha de entender también que tiene otra razón extrínseca, que es la misión.
De esta forma ponemos de relieve que ser cristiano no es una forma más de ser creyente sino que es una forma diferente de ser creyente. ¿Por qué? Porque quien cree en nuestro Dios cree también en las personas. Dicho de otra forma nuestra fe está condicionada por Dios y por las personas; nuestra fe nos relaciona con Dios y con las personas; nuestra fe nos compromete con Dios y con las personas. Dios nos llama a la vida y nos llama a la acción, porque -según el antiguo proverbio- "el obrar sigue al ser".
Nuestro ser viene de Dios que es amor y, por tanto, en ese ser Dios ha puesto un germen de amor, que nos relaciona con él y con los demás. Nos relaciona con él para ser agradecidos y corresponder a su amor, y con los demás para compartir lo que hemos recibido, ya que "el amor es autodifusivo" -dice otro principio de la teología cristiana mediaval.
Por ello, a medida que comprendemos la riqueza de nuestra vocación a la vida de hijos de Dios comprendemos nuestra vocación a la vida de hermanos con los hijos de Dios. Y en el vivir esta relación doble: vertical hacia Dios y horizonal hacia el prójimo, se realiza nuestra vida. Es la dimensión que Cristo nos ha enseñado a través de la Cruz: experiencia de amor a Dios y a la humanidad.
Pra concluir, si te sientes contento de ser cristiano, siente también la alegre  inquietud de ser hermano; si sientes la alegría de haber sido abundantemente bendecido por Dios -como nos recuerda san Pablo en la Misa de hoy (Efesios 1, 3-14)- siente también la alegría de vivir con los demás y para los demás en una relación de amor.
6月19日

AMOR A LO DIVINO Y A LO HUMANO

Al celebrar la fiesta del Corazón de Jesús se impone hacer una reflexión sobre este gran misterio de amor expresado en esta imagen tan humana y sensible como es el corazón.
Nos dice la tradición de la fiesta por medio de la apariciones-visiones de santa Margarita de Alacoque - siglo XVII- que Jesús se quejaba de que los humanos correspondiéramos tan mal a tanto amor como él había derramado sobre nosotros.
Obviamente que el corazón es un símbolo convencional del amor; el amor es el símbolo de la persona y de toda la vida afectiva humana, de ahí que nos guste decir que amamos con todo el corazón y pongamos el corazón como base de nuestros más tiernos sentimientos. De hecho sabemos que las grandes emociones, negativas o positivas afectan al corazón, de ahí los infartos que condicionan la vida o la muerte de ciertas personas.
Por todo ello, la piedad popular se ha sentido tan fuertemente atraída a esta devoción, que se concretiza en un Dios que de tantas formas y con tal intensidad nos ha amado, especialmente a través de su Hijo Jesucristo. De ahí que la imagen del corazón de Jesús es la imagen de Jesús mostrándonos su corazón, signo sensible del amor de Dios a noostros.
Con todo ello, quisera poner de relieve que la evangelización que necesitamos hacer en nuestro mundo es la del amor; la buena nueva es anunciar el amor de Dios a todos y cada uno de nosotros de la forma que cada uno lo necesite, ya que el amor de Dios es personal e individual. Dios te ama a TI con tu nombre y apellido, con la historia de tu vida. N hay lugar al desánimo y a la desesperación para quien acoge este evangelio del amor. Y Dios ha querido llevar a cabo esta campaña evangelizadora en la Iglesia y en el mundo por medio de la devoción al Corazón de Jesús. El anuncio es: "Miren ese corazón que tanto ama a los hombres...";  lleven en su mente y en su imaginación la figura de este corazón, símbolo de una amor divino encarnado en una figura humana. Que el corazón de Jesús sea como el sello impreso en nuestro propio corazón de un amor divino que nos envuelve y acoge a todos y cada uno.
6月11日

LA EUCARISTÍA ¿QUÉ SABES? ¿QUE PIENSAS?

En México y en algunos otros países hoy se celebra la fiesta de Corpus Christi. Y esta mañana salí temprano para la Misa que se iba a celebrar en una plaza pública de la ciudad de México y ya no tuve ocasión de escribir sobre este gran MISTERIO. Misterio de amor, como todos los misterios de Dios en relación con la humanidad.
La Iglesia institutyó esta fiesta en la primera mitad del siglo XIII para promover el aprecio y veneración de la Eucaristía, ya que eran muy pocos los que comulgaban en las Misas.
 
Aunque hoy recibe la comunión bastante gente de la que va a Misa; sin embargo, también es necesario promover el aprecio y la veneración, sobre todo el conocimiento de la Eucaristía, misterio de amor, misterio de vida, misterio de cercanía de Dios a nosotros. Es necesario dar a conocer que la Misa sin comunión se queda en un por ciento; la comunión es el signo del compromiso con el misterio que se celebra y es medio por el cual Dios nos comunica la gracia de este sacramento.
 
Es penoso que algunas personas no puedan recibir la comunión por la situación moral en que se encuentran pero es más penoso que muchas pasen tan tranquilas su vida sin esta experiencia y vengan con frecuencia a Misa sin acercarse a comulgar. Ayer precisamente me tocó ver a una esposa que lloraba por no poder recibir la comunión, ya que no está casada por la Iglesia, y su esposo no quiere recibir este sacramento.  Estas cosas hay que preverlas de ante mano: debe haber afinidad de principios religiosos al contraer matrimonio civil o al unirse a alguien en matrimonio.
 
Un banquete es signo de fiesta; y a quien invitamos a una fiesta es a nuestros amigos y amigas. Cristo nos invitó a todos los que queramos comulgar con él, a todos los que queramos compartir su estilo de vida, su inquietud por el reino de Dios. ¡Qué bueno sentir esa solicitud amorosa de Jeús por nuestra amistad! ¡Qué triste que a muchos no les llame la atención esta oferta de amistad de Dios por medio de este sacramento!
5月27日

¡Que llega el Espíritu Santo!

¿Qué tal si oyéramos anunciar en los medios de comunicación, en el Telediario de Televisa, de TV azteca o Milenio, etc. que está por llegar de nuevo el Espíritu al mundo?
Quizá nos diéramos una palmada en la cara para saber si estábamos despiertos o dormidos. ¿Qué es lo que nos extrañaría que nos informaran de tal venida o que tal anuncio se hiciera en Televisión? Creo que a muchos les extrañarían las dos cosas.  Pues, por si no lo oyen en la Tele, se lo voy a decir yo: ¡EL ESPÍRITU SANTO ESTÁ POR LLEGAR!
 
Y estarán pensando algunos que estoy aprovechando la cercanía de la fiesta de Pentecostés para ser sensacionalista. No, es la verdad. Aquí sí que se repite la historia. SI suciedió una vez hace unos dos mil años, va a suceder de nuevo. La Iglesia está consciente de este gran acontecimiento, de este gran misterio salvador y nos está invitando a estar preparados.  También tú tienes puedes ser testigo de este misterio. La Liturgia, es decir, el culto público de la Iglesia, nos ofrece, por medio de los tiempos litúrgicos y de los sacramentos, la oportunidad de estar en el Cenáculo y recibir el Espíritu Santo de forma semejante a los Apóstoles.
 
Nos quedan  pocos días para celebrar la fiesta de Pentecostés y así ser testigos de esta venida renovadora espiritual. Te invito a ponerte en ambiente espiritual de oración, de apeertura, de confianza, de abandono incluso, a la acción del Espíritu Santo. Jesús nos anunció la necesidad de que viniera a nosotros este Espíritu para ser nuestro Maestro, para ser nuestro Abogado y para ser nuestro Consolador. Y la Iglesia lo proclama como Señor y dador de vida. ¿Qué necesidad espiritual tienes que no caiga bajo esa multiforme influencia espiritual del Espíritu? Seguramente que todas están dentro de su radio de acción. Por tanto, aprovecha, confía, ábrete a su acción, a sus dones, a sus frutos.
 
La fiesta de Pentecostés es una ocasión simbólica en la que la Iglesia se une para renovarse con la gracia de este Espíritu, pero no te desanimes, ni te exijas narcisamente hacer esta experiencia espiritual en ese día, el próximo domingo, día 31.  Sin querer descuidarlo o dejarlo para otra ocasión, el Espíritu tiene su tiempo para cada uno de nosotros. Podrá ser el domingo o el sábado, el lunes, el martes o el miércoles de Pentecostés...será cuando estés dispuesto interiormente que el Espíritu te podrá llenar con sus dones, que producen frutos tales como: amor, paz, gozo, tolerancia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre o dominio de sí.
 
No sé qué don necesites, quizá ni tú lo tengas claro, pero lo importante es que te retires a tu interior y vivas esta experiencia de esperanza y de espera, de fe y de confianza, de amor y de solidaridad hacia Dios, para que te invada suave y decididamente con su Espíritu en el momento oportuno, pero cuanto antes.
 
Algunos van a tener esta oportunidad y gracia por medio del sacramento de la Confirmación, que van a recibir en estas fechas, pero quienes ya lo hemos recibido tenemos la oportunidad de descalzarnos ante la divinidad y pedirle insistentemente en estos días: "Ilumíname, Señor, con tu Espíritu, acompáñame, Señor, con tu Espíritu, santifícame, Señor, con tu Espíritu, transfórmame, transfórmame. Señor".
 
Nota. En nuestra Parroquia de la Inmaculda y San Pío tendremos una vigilia de oración y hora santa en la noche del día 30, de 10:00 de la noche a 11:00. ¿Para qué? Para pedir que el Espíritu descienda con su fuerza amorosa sobre cada uno de nosotros.
4月16日

¿QUÉ HACEMOS EN PASCUA?

En algunas conversaciones que he tenido con personas relativamente cercanas a la Iglesia, que no faltan normalmente a la Misa dominical, por ejemplo, he visto que muchos de nuestros laicos no entienden el rollo de la liturgia y se dan por satisfechos “cumpliendo” con la Misa dominical.

 

Y ahí estamos los curas hablando de tiempos litúrgicos, de tiempos fuertes, de ciclos litúrgicos, etc. Y ahora nos ponemos a cantar aleluyas porque es tiempo de Pascua. Y alguno dirá: “Pues ya se cansaron de decirnos que tenemos que hacer penitencia, no consiguieron mucho, así que ahora ya cambiaron el CD y nos dicen que nos alegremos porque Cristo resucitó”.

 

Poniendo el ejemplo de la celebración de las fiestas patrias, sean las normales que se van sucediendo a lo largo del año, o las especiales del 16 de septiembre o del bicentenario, que está en proceso, quien no sabe de la historia del país o no le interesa porque lo suyo es el fútbol, pensará que todo esto son juegos de los políticos, que se quieren entretener y tener motivos para hacer fiesta.

  

La verdad que la vida de Cristo ya no se repite y lo que él vivió lo hizo de una vez por todas. Pero, bueno, nuestra vida tampoco se repite y, sin embargo, nos gusta todos los años celebrar el cumpleaños, el día de la madre, el día del niño, etc. Es que hay algunos acontecimientos y personas que condicionan nuestra vida, que la han marcado y días que han dejado una huella en nuestra historia.

 

Por ello, la obra de Cristo la tenemos que ir asumiendo poco a poco, de manera que así como él crecía en edad, sabiduría y gracia, también nosotros seguimos ese proceso y para ello tenemos como puntos de referencia los pasos importantes de la vida de Cristo: nacimiento, infancia, vida de ministerio, pasión, muerte y resurrección. Cada uno de esos misterios tiene una proyección ejemplar y de gracia para nosotros. Y, como si fuera un alimento difícil de masticar o una gran cantidad de alimentos que comer, necesitamos tiempo para no cargar nuestro estómago más de la cuenta nuestro.

 

Si hemos dicho una y otra vez, durante los 40 días de Cuaresma, que necesitamos conversión a los modos de ser y de vivir de Cristo; si decimos que tenemos que dejar a un lado nuestros pecados para vivir una vida de sinceros hijos de Dios, y esto es lo que hemos tratado de asumir prácticamente en Cuaresma, ahora celebramos la resurrección de Cristo, que nos invita a una vida renovada, a una vida en la que demostremos ser hijos de Dios, en la que refiramos todo a Cristo Señor, que ha vencido el pecado, la muerte y todo lo que nos aparta de Dios. Y a esta labor nos va a estar invitando la Iglesia durante 50 días hasta la fiesta de Pentecostés. Este es el trabajo espiritual de Pascua, nombre que significa que hemos hecho el paso del pecado a la gracia de Dios, de la dependencia del pecado a la dependencia de Dios, del amor egoísta a nosotros mismos al amor altruista, como es el amor de Cristo.

 

Por fin el día de Pentecostés, con el que concluiremos el tiempo de Pascua, nos invitará a pedir el Espíritu Santo y recibirlo para que, con sus dones, nos capacite a perseverar en  este estilo de vida, inclusive, sirviendo a los demás y danto testimonio de que nuestra fe en Jesucristo merece la pena, porque responde a nuestra necesidad de felicidad y de autorealización.

 

 

 

 

4月10日

Dolor-amor

Hace un rato veíamos una imágenes en las noticias de la TV en relación al terremoto de Italia, concretamente la Misa de funeral por los fallecidos. Y aparecía una persona adulta en silla de ruedas comentando cómo "Jesucristo les mandaba esa desgracia y por otra parte todos se unían en la oración: el Papa, cardenales Obispos, sacerdotes, sacristanes, San Pedro y San Pablo". Como que para él era una incoherencia rezar cuando ya la desgracia estaba consumada y había sido mandada por Dios.
 
Cuántos "por qué" surgen ante el dolor, ante las calamidades naturales y las sin justicias humanas. Y este día es un día oportuno para encontrar una respuesta.
¿Por qué muere Jesús en una cruz si para muchos él es inocente? ¿por qué muere si era hijo de Dios que habái salvado a otros de tantas calamidades? ¿por qué permite Dios que muera si es inocente, si tiene miedo a la muerte?
 
Sabemos que es un misterio de amor, como lo vamos recordando estos días. El dolor tiene sentido cuando su razón de ser es el amor; el dolor tiene sentido cuando la vida se ve como una historia de salvación y no como una historia humana. El dolor tiene razón de ser cuando vemos al ser humano tan ciego ante Dios, ante su amor, ante su Hijo, que pasa por la vida haciendo el bien. Sí, el ser humano es el protagonista del dolor del prójimo, como causó la muerte de Jesús. El ser humano podemos decir que es el acusante de tantas injusticias, necesidades y calamidades  cuando lo vemos tan encerrado en su egoísmo, en su orgullo, en su avaricia, en su vulnerabilidad.
 
Dios nos ofreció una amnistía en su Hijo Jesucristo; Dios nos ofreció el ejemplo de lo que es amar al prójimo en su Hijo Jesucristo; Dios nos ofreció su Espíritu para poder amar como lo hizo su Hijo Jesucristo...Pero ¿quiénes creyeron en él; quienes hoy creen en él?
 
La vida y la muerte. Dios da la vida y la muerte, dice el profeta Isaías. Por supuesto; y San pablo nos dice: "sea que vivamos, sea que muramos, somos del Señor". La vida es un regalo de Dios, pero ¿cuántos seres humanos pueden gozar ese regalo sin condiciones? ¿Por qué? porque sus condiciones de vida son lamentables, porque son víctimas de las injusticias de su prójimo, incluso de los familiares. ¿Qué esperanza podemos tener de que el ser humano pueda gozar de la vida según el plan de Dios, cuando tantos -hombres y mujeres- no valoran la vida de los nacidos ni de los no nacidos? Abortos, homicidios, secuestros, terrorismo, guerras...todo por intereses egoístas de unos y de otros. Y ¿nos atrevemos a  culpar a Dios por ello? "Dios es amor", nos dice san Juan, y quiere que todos los hombres se salven" añade san Pablo. Pero muy pronto aparece en la historia de la humanidad la desobediencia de Adán y Eva, la envidia de Caín, la corrupción de la humanidad; de ahí que la Biblia nos habla de un diluvio por el que Dios quiere renovar la humanidad, comenzar de nuevo; nos habla de la lluvia de fuego sobre Sodoma y Gomorra pues la naturaleza humana había llegado a una degradación extrema.
 
Dios lo hizo todo bueno y al hombre lo hizo muy bueno, como lo recordaremos en al Vigilia Pascual, pero la humanidad quiso ser su propia dueña, quiso su autonomía y le dijo a Dios: "haré las cosas a mi manera", y este mundo con todos los desórdenes: naturales, humanos, sociales, políticos, familiares, etc. es el resultado de la codiciada autonomía humana y rechazo de Dios. Por ello, la Iglesia quiere recordarnos hoy, Viernes Santo, que Dios nos sigue amando, que no perdamos la esperanza, que -como dice Jesús- "el que crea en mí aunque haya muerto vivirá", que miremos al crucificado y dejemos que su Palabra y su Espíritu renueven nuestro corazón y nos hagan creaturas nuevas.
 
¿Qué te parece?
 
 
4月6日

LA SEMANA DEL AMOR

Si en algún momento de tu vida has pensado que esta semana es la semana de hacer penitencia, de privarte de muchas cosas...
si has pensado que esta semana es la semana para ir de misiones y hacer obras buenas...
si has pnesado, incluso, que era la semana de descansar y tomar unas vacaciones...
 
Conviene que entres más en el mensaje que nos da la liturgia de esta semana, las lecturas de la Misa de esta semana, y verás que todo, comenzando por ayer, Domingo de Ramos. todo gira en torno al amor.
 
El amor de Jesús al Padre y el amor de Jesús a la humanidad mueve todo el drma espiritual de estos días. Jesús lo hace todo por amor en obediencia al Padre.
 
Y hoy lunes, la Iglesia nos invita a mirar a la mujer que por amor a Jesús "derrocha" un perfume a sus pies. Judas, que no ama, murmura, Jesús, que ama, alaba la conducta de María.
 
Y el martes...(seguiremos reflexionando mañana)
4月3日

¿Para que los Ramos o Palmas?

 

Como es el caso con otros símbolos litúrgicos, predomina en la mente del pueblo cristiano el sentido religioso de bendición en relación con los mismos. Entre los asistentes a la Misa en este Domingo, la mayoría hace el sacrificio de comprar una palma o ramo con el fin de bendecirlo y llevarlo a casa como instrumento de protección contra los malos espíritus.

 

La pérdida del sentido o significado de los símbolos cristianos y litúrgicos ha llevado a los fieles a caer en la mentalidad de religiosidad natural de granjearse las bendiciones de Dios a través de los mismos. Pero, para empezar, podríamos preguntar ¿acaso Jesús bendijo las palmas y ramos de olivo con los que los niños y gente sencilla de Jerusalén aclamaron a Jesús? No se nos dice nada de eso en el Evangelio. Sin duda que no.

 

Hay un dicho popular que reza así: “el sordo no oye  pero bien que le compone”. Esto aplicado a nuestras masas religioso cristianas o católicas, nos dice que cuando el pueblo pierde el sentido evangélico de su fe o de su vida, de sus prácticas y de sus ritos, le busca una explicación y ésta normalmente tiene una dimensión humana, es decir, referirlos a sus intereses humanos de la vida de cada día.

 

Es opinión común que uno de los problemas generalizados de las masas católicas es la ignorancia religiosa y la necesidad de evangelización. De ahí que los días en que se ofrece alguna forma de bendición a los fieles –miércoles de ceniza, domingo de ramos, la candelaria, etc. - son los que reúnen mayor número de gente. Es la conciencia de la necesidad del pueblo religioso de purificarse a través de estos signos con el  mínimo costo y compromiso.

 

Los ramos de olivo y las palmas en este Domingo se bendicen y con ellos en las manos se inicia la procesión para entrar en la iglesia o capilla donde se va a celebrar la Misa del día.

En este rito se lee el pasaje del evangelio en el que se recuerda la entrada de Jesús en Jerusalem.  Quienes lo acompañan lo aclaman como el Rey que viene en nombre del Señor.

 

Por ello, para nosotros tomar este ramo o palma  en nuestras manos y cantar o aclamar a Cristo como nuestro Rey, significa que estamos dispuestos a entrar con él en Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas de Dios. El ramo de olivo es el símbolo de la paz; Cristo es el rey que viene a instaurar la paz, pero a costa de su vida. ¿Estamos dispuestos a sumarnos a esta causa aun a costa de nuestra vida? La palma es símbolo de triunfo, de victoria. La Iglesia adorna las imágenes de los mártires con la palma en sus manos. Queremos llegar con Cristo a la victoria del amor sobre el odio, de la paz sobre la violencia, del perdón sobre la venganza, de la humildad sobre la soberbia, de la mansedumbre sobre  el resentimiento o las exigencias.

 

 Y llevar este ramo o palma a nuestra casa es el compromiso a sumarnos a la causa de Jesucristo. Ese símbolo en la ventana, en la puerta o en  algún lugar de la casa, es la proclamación pública de que allí vive alguien  que es testigo de Jesucristo, que está dispuesto a arriesgar su vida, si es necesario, por mantener este testimonio, que está dispuesto a dar la vida, como Jesucristo, por Dios y por los hermanos.

3月24日

El Bautismo en Cuaresma

Entre las catequesis que la Iglesia nos ofrece en este tiempo, está la del capítulo quinto del Evangelio de san Juan, que hoy, martes de la cuarta semana, nos ofrece la Misa.
 
En Jersualén, junto a una de las puertas de la ciudad amurallada de Jerusalén, hay una piscina, que parece tener propiedades curativas cuando una vez al año; el primero que entra en las aguas queda curado. Sin embargo, allí hay un paralítico, que tiene 38 años esperando a poder ser el primero, pero no lo ha conseguido.
Cuando, según el relato de san Juan, un día Jesús se acerca y el enfermo le cuenta su problema, Jesús, sin esperar que las aguas se muevan, le dice: "Levántate, toma tu camilla y anda". Así lo hizo, pero ese día era sábado.
 
A través de esta historia, la Iglesia, nos invita a considerar la riqueza curativa, moralmente, del Bautismo y la fuerza vital, que transforma la vida de quien experimenta la potencia espiritual del mismo. A través del bautismo se nos perdonan nuestros pecados, por tanto se nos cura de las heridas del pecado, significadas por la parálisis del enfermo; pero la parálisis tiene el agravante que no permite moverse, andar, hace la vida normal. Y la vida del cristiano es seguimiento de Cristo, es un camino en pos de Él.
 
Por ello, para nosotros ser introducidos por la Iglesia en la piscina bautismal es la oportunidad y la gracia de ser sanados y restablecidos a la vida. Ser restablecidos y incorporados a la actividad de la Iglesia: a ser seguidores y testigos de Jesucristo.
 
Esto es tan importante que la Iglesia, cada año, en la fiesta de la vigilia pascual, nos da la oportunidad de renovar las promesas de nuestro bautismo para, de esa forma, renovarnos también en el compromiso de ser seguidores de Cristo y también sus testigos. ¡Cómo necesitamos esta gracia! ¡Cómo necesitamos restaurar nuestros miembros cansados (cfr. Hebreos 12, 12-13)! ¡Cómo necesitamos levantarnos de nuestra pasividad! ¡Cuántos cristianos que se sienten bien porque no hacen mal a nadie! Ojalá que en este tiempo nos diéramos cuenta de que estamos tirados a la orilla de una fuente de vida y nos morimos de sed, para que nos acercáramos a la Iglesia como el paralítico se dirigió a Jesucristo para decirle: "dame una mano, que no tengo quien me dé la oportunidad de curarme".
 
Y esto sucedió un sábado, el día sagrado, el día del Señor. Esto puede suceder en nosotros en este tiempo santo de la Cuaresma, esto puede darse en nuestra vida en el día más santo, en el día "que hizo el Señor", el día de Pascua, el día en que sucedió la mayor maravilla de la historia: la resucrrección de Cristo. También él salió en ese día de la piscina del sepulcro,  nuevo, glorificado, para ser Señor de vivos y muertos. ¿Estás dispuesto para vivir esta experiencia? ¿te estás preparando interiormente para que, junto con Cristo resucitado, puedas comenzar una etapa nueva de tu vida, siendo instrumento de la gloria de Dios?
2月25日

DE NUEVO CUARESMA

Hablar sobre la Cuaresma puede ser muy fácil y quizá muy difícil. Trataré de hacerlo fácil. Y es que si la ceniza es el punto de referencia de la Cuaresma, podríamos decir que mucha de nuestra gente creyente no sabe para qué es la Cuaresma. ¿Por qué lo digo? Porque de entre los muchos millones que reciben la ceniza, quizá el 5% van a participar en la celebración de la Pascua. Y ¿qué sentido tiene tomar la ceniza, signo de querer hacer un camino de conversión, si no nos lleva a participar de la fiesta de la Pascua en la casa del Padre Dios? Tomar la ceniza es reconocer nuestra condición de pecadores y decir, a través de un signo, que queremos reconciliarnos con Dios y con la Iglesia. ¿Cuándo se realiza y culmina esta reconciliación? En la fiesta de la Semana Santa: Jueves, Viernes, Sábado y Vigilia Pascual. De hecho, en un principio el Jueve Santo por la mañana se celebraba una Misa, que era de reconciliación de pecadores. Hoy en día eso lo hacemos a través de las celebracios penitenciales que se celebran en las parroquias al acercarse la Semana Santa.
 
La Cuaresma la hemos rodeado de un ambiente bastante austero e, incluso, triste, que nuestra sociedad secularizada, en la que vive la mayoría de los cristianos, lo va ignorando. No es tiempo triste en modo alguno. Si volvemos a recordar la imagen del hijo pródigo, que regresa a la casa del Padre, símbolo de quien camina en conversión hacia Dios, podemos pensar que su corazón se iría llenando de emoción y alegría, según se iba acercando a la casa familiar. Y si recordamos las palabras de Dios, dirigidas a su pueblo Israel: "Lo llevaré al desierto y le hablaré al corazón", podemos entender fácilmente que el tiempo de Cuaresma, de retiro con Dios, de más oración, de más atención a su Palabra, es como un tiempo de romance espiritual, en el que Dios quiere enamorarnos de nuevo, una especie de "luna de miel", en la que Dios quiere que saboreemos las dulzuras de su amor.
 
El ayuno que nos invita la Iglesia a practicar dos veces durante toda la cuaresma -miércoles de ceniza y viernes santo-, así como la abstinencia o penitencia, que se nos invita a hacer los otros viernes  de Cuaresma, son simbólicos; son un recordatorio de que hemos de vivir  este tiempo en una ambiente que nos ayude a dejar de lado todo lo que nos pueda estorbar para vivir en atención constante a lo "único necesario", que es el Reino de Dios.
 
Para dar un enfoque más realista a cualquier penitencia que queramos realizar en estas semanas de Cuaresma, nos hará bien recordar las palabras del profeta Isaías, que se proclamaron en la Misa del viernes pasado -viernes dspués de ceniza- : "El ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo. Partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa. Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes". (Is 58, 1-9)
10月7日

EL ROSARIO

Entre las devociones que han tenido más popularidad en el pueblo cristiano está el rezo del Rosario. La tradiciónnnos dice que lo fundó santo Domingo de Guzmán. De ahí que los Dominicos hayan sido propagadores del mismo. En la primera mitad del siglo XX un famoso sacerdote americano, P. Payton, lanzo una campaña en favor del Rosario con la máxima: "Familia que reza unida permanece unida".
Después del Concilio Vaticano II, el Rosario, al igual que otras devociones populares, sufrió una decadencia y fue considerado por muchos como una devoción de gente mayor, propensa a la rutina y sin capacidad de hacer su porpia oración. Sin embargo, hubo voces autorizadas como la del hno. Carlo Carretto, que nos dijo por escrito que el Rosario es una oración de gran calibre contemplativo, precisamente por la repetición de las Avemarías  en torno a los diversos misterios de la vida de Jésus y de María. El Papa Juan Pablo II dio una apoyo fuerte a esta devoción instituyendo los misterios Luminosos, de manera que se completa a través de ellos, la oportunidad de recorrer y contemplar mejor los misterios de la vida de Jesús.
Y la recomendación de la Virgen de Fátima en 1917 de rezar el Rosario pidiendo la paz para el mundo y la conversión de los pecadores viene a reafirmar todavía  más la importancia y necesidad de esta devoción.
Los rosarios y letanías no son práctica exclusiva de los católicos; en otras religiones tiene devociones semejantes, como los musulmanes que tiene su rosario de los nombre de Dios: 100 nombre que los devotos repiten a lo largo del día, desgranando continuamente su rosario de 100 cuentas.
9月24日

NOVENA A SAN FRANCISCO DE ASÍS

El día 25 de Septiembre da inicio la novena a san Francisco de Asís. Teniendo en cuenta que México es un país profundamente franciscano, quisera compartir con devotos e interesados algunos puntos o sugerenicas para vivir de forma positiva e enriquecedora estos días de preparación a su fiesta.
 
Este año me ha parecido interesante tomar como temario de la novena el saludo a las virtudes de nuestro Padre San Francisco. Cada día lo dedicaremos a una virtud.
 
Transcribo el cántico de saludo a las Virtudes porque merece la pena leerlo todo junto como tal. Después cada día iremos presentando a una de esas virtudes.

SALUDO A LAS VIRTUDES [SalVir]

¡Salve, reina sabiduría!, el Señor te salve con tu hermana la santa pura sencillez.
¡Señora santa pobreza!, el Señor te salve con tu hermana la santa humildad.
¡Señora santa caridad!, el Señor te salve con tu hermana la santa obediencia.
¡Santísimas virtudes!, a todas os salve el Señor, de quien venís y procedéis.
No hay absolutamente ningún hombre en el mundo entero que pueda tener una de vosotras si antes él no muere.
El que tiene una y no ofende a las otras, las tiene todas. Y el que ofende a una, no tiene ninguna y a todas ofende. Y cada una confunde a los vicios y pecados.
La santa sabiduría confunde a Satanás y todas sus malicias.
La pura santa sencillez confunde a toda la sabiduría de este mundo y a la sabiduría del cuerpo.
La santa pobreza confunde a la codicia y avaricia y cuidados de este siglo.
La santa humildad confunde a la soberbia y a todos los hombres que hay en el mundo, e igualmente a todas las cosas que hay en el mundo.
La santa caridad confunde a todas las tentaciones diabólicas y carnales y a todos los temores carnales.
La santa obediencia confunde a todas las voluntades corporales y carnales, y tiene mortificado su cuerpo para obedecer al espíritu y para obedecer a su hermano, y está sujeto y sometido a todos los hombres que hay en el mundo, y no únicamente a solos los hombres, sino también a todas las bestias y fieras, para que puedan hacer de él todo lo que quieran, en la medida en que les fuere dado desde arriba por el Señor.

 

Día 1º.- Salve, reina Sabiduría:

Sal. Vir. 1; I Regla 17, 10-16; I Cor 1, 18-25.

Y reproduzco aquí el texto de san Francisco en la Regla primera, como motivación y ayuda a la meditación espiritual en este día:

 

1ª Regla de san Francisco

Guardémonos, pues, todos los hermanos de toda soberbia y vanagloria; y defendámonos de la sabiduría de este  mundo y de la prudencia de la carne (Rom 8,6),  ya que el espíritu de la carne quiere y se esfuerza mucho por tener palabras, pero poco por tener obras,  y busca no la religión y santidad en el espíritu interior, sino que quiere y desea tener una religión y santidad que aparezca exteriormente a los hombres.  Y éstos son aquellos de quienes dice el Señor: En verdad os digo, recibieron su recompensa (Mt 6,2). El espíritu del Señor, en cambio, quiere que la carne sea mortificada y despreciada, tenida por vil y abyecta. Y se afana por la humildad y la paciencia, y la pura, y simple, y verdadera paz del espíritu.  Y siempre desea, más que nada, el temor divino y la divina sabiduría, y el divino amor del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

 

 

2月13日

CUARESMA

Hablar sobre la Cuaresma puede ser muy fácil y quizá muy difícil. Trataré de hacerlo fácil. Y es que si la ceniza es el punto de referencia de la Cuaresma, podríamos decir que mucha de nuestra gente creyente no sabe para qué es la Cuaresma. ¿Por qué lo digo? Porque de entre los muchos millones que reciben la ceniza, quizá el 5% van a participar en la celebración de la Pascua. Y ¿qué sentido tiene tomar la ceniza, signo de querer hacer un camino de conversión, si no nos lleva a participar de la fiesta de la Pascua en la casa del Padre Dios? Tomar la ceniza es reconocer nuestra condición de pecadores y decir, a través de un signo, que queremos reconciliarnos con Dios y con la Iglesia. ¿Cuándo se realiza y culmina esta reconciliación? En la fiesta de la Semana Santa: Jueves, Viernes, Sábado y Vigilia Pascual. De hecho, en un principio el Jueve Santo por la mañana se celebraba una Misa, que era de reconciliación de pecadores. Hoy en día eso lo hacemos a través de las celebracios penitenciales que se celebran en las parroquias al acercarse la Semana Santa.
 
La Cuaresma la hemos rodeado de un ambiente bastante austero e, incluso, triste, que nuestra sociedad secularizada, en la que vive la mayoría de los cristianos, lo va ignorando. No es tiempo triste en modo alguno. Si volvemos a recordar la imagen del hijo pródigo, que regresa a la casa del Padre, símbolo de quien camina en conversión hacia Dios, podemos pensar que su corazón se iría llenando de emoción y alegría, según se iba acercando a la casa familiar. Y si recordamos las palabras de Dios, dirigidas a su pueblo Israel: "Lo llevaré al desierto y le hablaré al corazón", podemos entender fácilmente que el tiempo de Cuaresma, de retiro con Dios, de más oración, de más atención a su Palabra, es como un tiempo de romance espiritual, en el que Dios quiere enamorarnos de nuevo, una especie de "luna de miel", en la que Dios quiere que saboreemos las dulzuras de su amor.
 
El ayuno que nos invita la Iglesia a practicar dos veces durante toda la cuaresma -miércoles de ceniza y viernes santo-, así como la abstinencia o penitencia, que se nos invita a hacer los otros viernes  de Cuaresma, son simbólicos; son un recordatorio de que hemos de vivir  este tiempo en una ambiente que nos ayude a dejar de lado todo lo que nos pueda estorbar para vivir en atención constante a lo "único necesario", que es el Reino de Dios.
 
Para dar un enfoque más realista a cualquier penitencia que queramos realizar en estas semanas de Cuaresma, nos hará bien recordar las palabras del profeta Isaías, que se proclamaron en la Misa del viernes pasado -viernes dspués de ceniza- : "El ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo. Partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa. Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes". (Is 58, 1-9)
12月17日

ADVIENTO

El adviento como tiempo de preparación para la celebración del nacimiento de Cristo, nos ofrece un itinerario espiritual, inspirado en la Palabra de Dios con dos partes: la primera hasta el día 17, y la segunda del 17 al 24.
 
En la primera etapa se nos ayuda a prepararnos asumiendo aquellas actitudes, que nos ayudarán a sentir la necesidad de Dios en nuestra vidas; a ello nos ayudan los pasajes bíblicos de estos días, tomados de Isaías y del evangelio de san Mateo. En la segunda etepa, es sobre todo san Lucas el que nos guía con la contemplación más cercana del anuncio de la venida y nacimiento de Cristo. Las lecturas del A.T. se toman de diferentes libros, poniendo de relieve sobre todo la figura del Mesías.
 
Dentro de esta preparación e itinerario litúrgico, merecen atención especial las antífonas previas al Evangelio, o antífonas de la Oh. En ellas se nos presenta la figura de Cristo, como Mesías, bajo diferentes títulos salvíficos:
Oh, Sabiduría del Altísimo, ven a enseñarnos el camino de la vida.
Oh, Señor nuestro, ven a redimirnos con tu poder.
Oh, Retoño de Jesé, ven a librarnos y no tardes.
Oh, Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven y libra a los cautivos.
Oh, Sol que naces de lo alto, ven a iluminar a los que vven en sombras de muerte.
Oh, Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven a salvar al hombre, que modelaste del barro.
Oh, Emmanuel, rey y legislador, ven salvarnos.
 
Jesús ya nació, pero al celebrar los misterios de la salvación, hacemos memoria espiritualmente de esos misterios y tratamos de asumirlos en nuestra propia vida, reconociendo la necesidad que tenemos de su fuerza salvadora y santificadora. La Palabra de Dios nos sugiere los pensamientos y las actitudes a tener ante ellos.
 
8月15日

Tengo mucha fe

¿Cuánta fe tienes?

En estos días nos encontramos con gente muy especial y diferente. Así como hay quienes dicen que no creen en Dios y no saben dar razón de ello, también hay quienes dicen que tienen mucha fe y a su vez no saben distinguir la fe de un sentimiento.

Por supuesto que frente a este según do grupo de personas, que son las que ahora nos ocupan, conviene tener siempre en  la memoria las palabras de Jesús: “Si su fe fuera como un grano de mostaza, dirían a ese monte: Arráncate de ahí y échate al mar el monte  les obedecería”. Aunque estas palabras de Jesús sean como una alegoría, el contenido es que la fe tiene que mostrarse en la vida, concretamente en la capacidad para ir sacando de nosotros todas las inclinaciones viciosas o pecaminosas y practicar obras de amor y misericordia, de lo contrario enfrentaremos el desafío del apóstol Santiago al decir: “Muéstrame tu fe sin obras que yo con mis obras te mostraré mi fe”.

Y ¿qué tal si se trata de aceptar la voluntad de Dios en la vida sin perder la paz interior? Esa es otra circunstancia inequívoca de nuestra fe. Así lo hizo Jesús cuando se enfrentó a la muerte injusta y cruel de la cruz y, a pesar de su angustia mortal ante ella, dice al Padre: “Si es posible pase de mí este cáliz, pero que no se haga lo que yo quiero sino lo que quieras tú”.

Al respecto quisiera ofrecerles aquí una oración (de Carlos de Foucauld) que nos pone ante ese reto de la voluntad de Dios, ante el test de nuestra fe.  A ver si eres capaz de rezar esta oración diciéndola de corazón:

Padre, me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal que tu voluntad se cumpla en mí,
y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma,
te la doy con todo el amor de que soy capaz;

porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.


 

7月28日

¿Hay que ir a Misa el Domingo?

 Algo hablé en otra ocasión sobre el sentido de las normas de la Iglesia. Estas son de distinto tipo. Hay normas disciplinares, hay normas doctrinales, hay normas espirituales. Depende de que se refieran a lo que hay que cumplir, a lo que hay que creer o a lo que hay que vivir en el campo de la vida espiritual.

Entre las normas disciplinares están los llamados mandamientos de la Iglesia y uno de ellos es: “el participar en la Misa todos los domingo y días de precepto”.

Para entender el sentido de esta norma o mandamiento tenemos que considerar el sentido que tiene para nosotros la Misa o Eucaristía. ¿Se trata de cumplir o hacer algo para complacer a Dios? ¿Se trata de ofrecer a Dios algún sacrificio? Ninguna de las dos cosas.

La Misa es la celebración memorial de la muerte y resurrección de Jesús, el acontecimiento misterioso por el cual nosotros los humanos fuimos reconciliados con Dios y constituidos amigos e hijos suyos. Es la celebración por la que nosotros recibimos las gracias de Dios para vivir toda esa riqueza de vida como hijos  de Dios.

La Iglesia, considerando que muchos cristianos no entienden la importancia de celebrar todo esto, nos puso ese mandamiento o norma de celebrar esa fiesta todos los domingos y algunas fiestas importantes.

Pero, ¿acaso hay que obligarle a alguien a celebrar una fiesta, sobre todo si esa fiesta está relacionada con su vida, con su familia, con su pueblo o país? No. Tal celebración es un privilegio, es un honor.

Desafortunadamente, muchos cristianos lo son de nombre o bautismo porque no recibieron la formación suficiente para entender estos misterios o sucesos salvadores de nuestra historia humana.  A ellos se les dice por medio de este mandamiento: estás invitado a celebrar una fiesta y a escuchar la Palabra de Dios para tener más comunión con Él. Por ello, siéntete invitado, no obligado. 

7月23日

PENSAMIENTO EVANGÉLICO DIARIO

"Y aquí hay uno mayor que Salomón..."
 
Aplicación: ¿Sabes apreciar la sabiduría del Evangelio frente a otras "sabidurías" del mundo o de otros sabios?